UNA EXPERTA BRASILEÑA PIDE NUEVAS ESTRATEGIAS EN SUDAMERICA
Por Martín Granovsky
Expansiva, es hija de María da Conceicao Tavares, la economista que
tuvo de alumna, entre otras, a Dilma Rousseff, y que le enseñó economía a
Lula cuando el entonces candidato se dio cuenta de que necesitaba
refinar su análisis como una de las condiciones para ganar y para
gobernar Brasil. En un aparte de la conferencia de 700 investigadores
que reunió el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, Tavares
aceptó desplegar sus propuestas para un nuevo criterio en políticas
sociales.
–Estamos mal –dijo a Página/12–. Hoy en general las políticas sociales están relacionadas con la pobreza.
–¿Y por qué esa relación es negativa?
–Porque si las políticas sociales se entienden de esa manera, ya no estaremos frente a una política inherente al modelo de desarrollo.
–¿Cómo sería una política coherente con ese objetivo de desarrollo?
–Debería ser universal. Pasamos todos estos años comprobando que es la universalidad la que garantiza el nivel mínimo de igualdad en países tan desiguales.
–¿El combate contra la pobreza no soluciona la desigualdad?
–No. No hay posibilidad de que los actuales programas de lucha contra la pobreza resuelvan los problemas de desigualdad. La redistribución del ingreso por esa vía es totalmente marginal. Es, en última instancia, mantener la miseria.
–¿Habría que descartar del todo esa política?
–En nuestros países funciona para el área de bolsones de miseria en zonas rurales, donde está la pobreza dura. Y funciona si se combina con programas como el estímulo a la agricultura familiar. Pero no sirve para nada en las áreas urbanas. El gran problema de América latina son los jóvenes urbanos. Por eso debemos diseñar más políticas sociales.
–Funcionarios de los gobiernos sudamericanos suelen decir que la mejor política social es el empleo.
–De ninguna manera discuto la necesidad de fomentar el empleo. Digo, eso sí, que a esta altura no todo se va a resolver por el empleo.
–¿A pesar del crecimiento?
–A pesar del crecimiento.
–¿Y cuál es, entonces, la clave de nuevas políticas sociales?
–Voy a dar un ejemplo. Sin duda, una la incorporación de la educación de tiempo completo. Sin duda, la formación técnica. Y agrego algo que no discutimos lo suficiente: ¿por qué no damos a los jóvenes que no consiguen empleo becas para que trabajen en servicios sociales públicos, en asistencia social, en educación, en colaborar con otros jóvenes en la escuela? No tengo un modelo pero sugiero debatir estas ideas y buscar la forma de ponerlas en práctica. No voy a descubrir ahora que la cuestión de la educación es fundamental. Ya lo decía, entre otros, nuestro antropólogo Darcy Ribeiro. Pero creo que dentro de la educación hay que establecer programas para que tengan empleos nuevos y útiles millones de jóvenes que de otra manera quedarán condenados. ¡Imaginemos, por favor, un modelo para todos estos chicos! No dejemos que se instale el consenso sobre la pobreza.
“Políticas sociales universales y territoriales”
Profesora de la Universidad Federal de Río e investigadora de Flacso Brasil, Laura Tavares fue una de las presencias más provocativas de la Conferencia Latinoamericana y Caribeña de Ciencias Sociales convocada en México por Clacso.
Desde México DF
Publicado 11 de Noviembre de 2012, Diario Página 12, Argentina.
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-207595-2012-11-11.html#formu_mail
–Estamos mal –dijo a Página/12–. Hoy en general las políticas sociales están relacionadas con la pobreza.
–¿Y por qué esa relación es negativa?
–Porque si las políticas sociales se entienden de esa manera, ya no estaremos frente a una política inherente al modelo de desarrollo.
–¿Cómo sería una política coherente con ese objetivo de desarrollo?
–Debería ser universal. Pasamos todos estos años comprobando que es la universalidad la que garantiza el nivel mínimo de igualdad en países tan desiguales.
–¿El combate contra la pobreza no soluciona la desigualdad?
–No. No hay posibilidad de que los actuales programas de lucha contra la pobreza resuelvan los problemas de desigualdad. La redistribución del ingreso por esa vía es totalmente marginal. Es, en última instancia, mantener la miseria.
–¿Habría que descartar del todo esa política?
–En nuestros países funciona para el área de bolsones de miseria en zonas rurales, donde está la pobreza dura. Y funciona si se combina con programas como el estímulo a la agricultura familiar. Pero no sirve para nada en las áreas urbanas. El gran problema de América latina son los jóvenes urbanos. Por eso debemos diseñar más políticas sociales.
–Funcionarios de los gobiernos sudamericanos suelen decir que la mejor política social es el empleo.
–De ninguna manera discuto la necesidad de fomentar el empleo. Digo, eso sí, que a esta altura no todo se va a resolver por el empleo.
–¿A pesar del crecimiento?
–A pesar del crecimiento.
–¿Y cuál es, entonces, la clave de nuevas políticas sociales?
–Voy a dar un ejemplo. Sin duda, una la incorporación de la educación de tiempo completo. Sin duda, la formación técnica. Y agrego algo que no discutimos lo suficiente: ¿por qué no damos a los jóvenes que no consiguen empleo becas para que trabajen en servicios sociales públicos, en asistencia social, en educación, en colaborar con otros jóvenes en la escuela? No tengo un modelo pero sugiero debatir estas ideas y buscar la forma de ponerlas en práctica. No voy a descubrir ahora que la cuestión de la educación es fundamental. Ya lo decía, entre otros, nuestro antropólogo Darcy Ribeiro. Pero creo que dentro de la educación hay que establecer programas para que tengan empleos nuevos y útiles millones de jóvenes que de otra manera quedarán condenados. ¡Imaginemos, por favor, un modelo para todos estos chicos! No dejemos que se instale el consenso sobre la pobreza.
